sábado 5 de diciembre de 2009

Resumen de noticias

Como la canción de Silvio, sí, pero hablando de temas menos urgentes. Seré breve:
Volvió a llover, me mojé primero, innundé después. No ha salido el sol, los pronósticos no son claros y las aguas tardan en volver a su cauce. Admito un poco de culpa por no tomar las previsiones correspondientes y dejarme arrastrar un tanto así, sin embargo soy conciente de que pudo ser peor pero me he tomado las cosas fríamente. Conclusión: vamos creciendo (Corrección: voy creciendo).

viernes 13 de noviembre de 2009

La rana y el príncipe

Eran desde luego la misma persona o la misma rana, da igual. Casi siempre más rana (¿o marrano?), eso sí. Sería culpa de la princesa. Sí por supuesto que era culpa de la princesa, de ella que lo besaba, lo desbesaba y luego se marchaba. Y no era como que ella volvía al día siguiente... se iba lo suficiente como para que la bella durmiente se durmiera y se desperatara y el cuento lo contaran unas tres veces. Pero como que la cuestión del tiempo no importaba mucho porque cuando uno es joven, no sólo se siente joven, sino que piensa que la cosa va a ser así toda la vida y tanto rana como princesa pensaban igual, o por un tiempo fue así. Lo que pasa es que el príncipe se cansaba de su charco y de sus moscas y se sintió más pesado y más sepia y se dijo que no tener pelo era más bien una suerte porque este podría empezar a ser más bien blanco cualquier día de estos. El asunto con la princesa era diferente porque cada vez que le daba la gana y se aparecía, pues él la veía igual que siempre y ella, para desgracia de la rana, lo sabía. Pero sucedió que el príncipe, acostumbrado ya a ser más anfibio que persona se acostumbró también al verde de su piel, a la boca ancha y ojos de marioneta que le devolvía su reflejo en el charco. Luego un día vio que no estaba solo, y la ranita que llegó de sorpresa le pareció más bien tierna y nada de princesa. Así que nada, más rápido que ligero hizo cálculos, habló poco pero fue conciso, rana y ranita se dijeron los síes y los noes necesarios, les pareció suficiente y antes de que el destino cambiara de parecer y se decidiera la princesa a volver solo porque sí, saltaron juntos leguas y años, hasta encontrar un charco tranquilito, más translúcido y menos espejo, más futuro y menos nostalgia.

jueves 5 de noviembre de 2009

Paisaje

La cuesta va desde el parque y sube y sube hasta más allá de donde sé porque mi punto de partida y de llegada nunca llega más allá de esta casa a orillas de la acera, hecha de madera y bañada en neblina casi siempre. Ahora cómo llueve... llueve y llueve y llueve. El murmullo en las latas de zinc es arrullador y el frío invita cobijarse de nostalgias y recuerdos. Desde el corredor, entre macetas de helechos y plantas "en veremos", de esas que siembran las viejitas cuando pierden el jardín a la chochera, que siempre están por crecer, se aprecian dos o tres montañas, un volcán, bosque y más bosque, y luego laderas de vacas y lecherías. No están lejanas y si se estira la mano el barro se vuelve vida entre los dedos.

sábado 1 de agosto de 2009

Sabina y el Futbol II

Tango del quinielista

Esta es la historia de un hombre cualquiera
que una tarde marchita de domingo
pegado al transistor, sufre y espera
a que den el resultado del partido.

Suena un tango que aflora
entre las equis, los unos y los doses traicioneros
del equipo local
que con mas clase sin embargo ha perdido
demoliendo tanta terca ilusión
dinamitando tantas torres de naipes, tantos sueños
del quinielista pobre que tendrá
que volver a la fabrica de nuevo
el lunes a las ocho
como cada semana renunciando
de momento, a la entrada del piso y a la boda
por culpa de un balón y de un portero,
de un penalti cabrón y de un defensa
por culpa de un maldito delantero
desengaños, que asaltan las murallas del invierno
cuando se va la tarde del domingo y no le queda al hombre
más consuelo que esperar el vaivén de la fortuna
rescatar del baúl el traje nuevo
ir con la novia al cine donde explora
con inútil pasión sus blandos senos
y mientras Marlon Brando en la pantalla baila un tango en París
vuelve el recuerdo del arbitro traidor
¿cómo es posible que un penalti desaga tantos sueños?
Y a las ocho,
se acostarán por fin en aquel viejo cuartucho de pensión
la misma cama de la manta amarilla
el mismo miedo a manchar el colchón
donde abandonan arrugados los últimos esfuerzos
de la tarde marchita de domingo
que abre la oscura puerta del silencio
como una mano blanda y taciturna
cuando los verdes dedos del invierno
hayan ido cerrándose cansados
sucios, ajados, turbios, polvorientos
hasta llenar de frío las papeleras
donde agoniza el corazón
del tiempo.

Sabina y el Fútbol

1. Para Riquelme con devoción

Déjame compartir, Román, hermano,
lo que sufrí, lo que gocé contigo,
Villarreal seduce al buen villano
que tiene un Arsenal por enemigo.

Gulliver, Liliput, Goliat, fulano
de tal y pongo al Diego por testigo
del bendito penal, maldita mano
de un Lehmann que levita, sumo y sigo.

Orgullo de los pibes, vente arriba,
ya sabes que los árbitros con IVA
no quieren dos equipos españoles,

quiero decir dos payos catalanes,
Castellón de la Plana tiene planes
para Riquelme, fábrica de goles.

2. Para Guardiola

Ronaldinho, alirón, Samuel en vena,
dulce condena contra un Milan cojo
que se ufana en ganar malgrat la pena
de atreverse a borrar su trampantojo.

Ancelotti suspira con gangrena,
Rijkaard no diu ni res ni guiña un ojo,
Berlusconi es un calvo con melena,
un duce que se quema en un rastrojo.

Catenaccio, balones a la olla,
remates con la nuca y con la polla,
Kaká no remontó la remontada.

¿Mi táctica? La samba y el fandango.
¿Mi hoja de ruta?, fruta con tamango.
¿y París? Una puta mal follada.

viernes 31 de julio de 2009

No hago otra cosa

No hago otra cosa que pensar en ti
por alagarte y para que se sepa,
tome papel y lapiz y esparci
las prendas de tu amor sobre la mesa.

Buscaba una canción y me perdi
en un montón de palabras gastadas,
no hago otra cosa que pensar en ti
y no se me ocurre nada.

Enciendo un cigarrillo, y otro mas...
un dia de estos he de plantearme
muy seriamente dejar de fumar
por es tos que me entra al levantarme...

Busque, mirando al cielo, inspiración
y me quedé colgado en las alturas.
por cierto al techo no le iria nada mal
una mano de pintura.

Miré por la ventana y me fugué
con una niña que iba en bicicleta.
Me distrajo un vecino que también,
no hacia mas que rascarse la cabeza.

No hago otra cosa que pensar en ti...
Nada me gusta mas que hacer canciones,
pero hoy las musas han pasao de mi.
Andaran de vacaciones.

¿Sabés? El problema es que escribía para escaparme, pero con vos no me hace falta escaparme de nada.

jueves 11 de junio de 2009

Lo que pasa con algunas palabras

"Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente sé discreto."
El Talmud

Lo que pasa con algunas palabras depende de qué se diga, cómo se diga, cuándo se diga y quién lo diga. Si lo que se busca es discreción habrá que empezar por uno mismo. En virtud del silencio y de hablar solamente cuando es necesario hay que hacer un esfuerzo por no decir más de la cuenta (algo en lo que francamente me he equivocado más de una vez, pero la idea a fin de cuentas es rectificar).